¡pero si ya hemos matado a los tres!

Este Abril republicano lo dedicamos In Memorian a nuestro querido Alcalde, Doctor D. Cayetano Roldán, a sus tres hijos, y a todos los que fueron detenidos, torturados, asesinados, desaparecidos y enterrados en las cunetas y en fosas comunes victimas de la más enajenada estupidez del régimen golpista de Franco a cuyos cómplices aún se les mantiene honores y distinciones por parte del Ayuntamiento de San Fernando gobernado por el Partido Andalucista y el Partido Popular.

Reproducimos una breve semblanza del último alcalde republicano de La Isla, Extractado por Antonio Olvera Calderón del trabajo realizado por Patricia Fernández Marín sobre la figura de Cayetano Roldán:

Cayetano Roldan ejerció su profesión en el entorno de las Igualas Médicas (una especie de seguro de asistencia médica), aunque en muchas ocasiones no cobraba a sus pacientes, ya que trabajó sobre todo con población muy pobre de La Isla. Destacando aquí su gran humanidad, ya que decía: “¡Qué pasa! ¿Se lo vas a quitar a tus hijos para dármelo a mí?”. Por lo que nos ha llegado, era un hombre con una gran integridad humana que ayudaba en todo momento a los pobres, los obreros, todos los necesitados de La Isla, tratándolos a todos por igual.

Tras crearse en 1934 Izquierda Republicana, vislumbró que este partido englobaba todos sus ideales, por lo que se unió a él, formando parte del Frente Popular en San Fernando, que llevó a las izquierdas a la victoria en la elecciones del 12 de Febrero de 1936, produciéndose su nombramiento como alcalde el 28 de febrero de 1936, por 25 votos a favor y una papeleta en blanco, y en el momento en el que se le declaró alcalde se produjeron numerosos aplausos y algarabía por su nombramiento. Hubo unanimidad y cordialidad en la elección, sin conflicto alguno, llegando a buen puerto a partir de la legalidad.

Durante su andadura como alcalde defendió fervientemente la República, ya que para él significaba la libertad y la legalidad, incentivando que la población conociese la labor que ésta estaba realizando por todos. Durante el corto espacio de tiempo, llevó a cabo algunas medidas, siendo la mayoría de ellas de carácter social: se encargó de la incautación de una serie de edificios religiosos para transformarlos en centros de enseñanza, ya que no había una economía fuerte dentro del Ayuntamiento que pudiera solventar esa cuestión. Esto ayudó a la alfabetización y a crear una educación laica. También se encargó de acordar con los dueños de fincas su arreglo en beneficio de los obreros que vivían en ellas. Estableció del mismo modo un precio regulador para la venta del pan, llevó a cabo una serie de medidas de asistencia social y beneficencia, como los auxilios médicos, retiros de los obreros, etcétera, para así socorrer y ayudar a la subsistencia de los más necesitados.
Una serie de medidas que beneficiaron mucho a San Femando, pero que al producirse el golpe de estado el 18 de julio se vieron truncadas, y no sólo la vida política sino también la vida humana.

El día 18 de julio, al finalizar el tradicional desfile de las tropas que se venían haciendo siempre en dichas festividades, en la actual plaza del Rey, se procedió a la lectura del bando de guerra, produciéndose la toma de todos los edificios principales de la ciudad por la Infantería de Marina, dando los sublevados la orden de suspender trabajos y cerrar colegios. Debido a esta situación, la angustia se apoderó de la ciudad, pues unido a la salida del ejército, también había grupos de falangistas que ocuparon del mismo modo la ciudad, disparando y desafiando, ya que se sentían protegidos porque tenían a los militares respaldándolos.

Tras detener de forma violenta -fueron cacheados, luego detenidos, insultados y maltratados, entre ellos al alcalde- a la Corporación Municipal, van a instaurar el nuevo Ayuntamiento y sustituirán la bandera tricolor por la rojigualda, comenzando a partir de entonces una nueva etapa en San Fernando, la de la represión. Pues, según Casado Montado, “la noche del 18 al 19 nadie durmió en La Isla porque se disparaban tiros por doquier, con objeto de sembrar el miedo e impedir que huyeran los afiliados a los sindicatos y partidos políticos, y poder cazarlos a todos y fusilarlos, como así lo hicieron. Puertas cerradas y trancadas y calles desiertas, solo vigilada desde el interior de las ventanas, visillos mismamente levantados. Empezaba el terror, el horror (…)”.

La primera sesión capitular del nuevo Ayuntamiento se llevaría a cabo el día 21 de Julio, en donde actuaría como presidente “el comandante militar de esta Plaza. Ricardo Olivera Manzorro” -como así se autodenominó—, y entre sus asistentes estaría Ricardo de Isasi Ivison, que sería nombrado alcalde. En esta sesión. Olivera Manzorro daría las claves de su colaboración en la implantación del golpe en La Isla, en la que da la justificación del “glorioso movimiento”, que consiste en instaurar en España “una República honrada y digna”. Y como colofón realizaría un “¡Viva España! ¡Viva la República!”, aunque curiosamente esta última palabra aparece tachada.
Efectivamente, este Gobierno municipal golpista no tenía entre sus miras ia instauración de una dictadura, sino recomponer una España que, desde sus filtros, necesitaba una “remodelación”. Pero desde la visión de Casado Montado estos “¡Vivas a la República!” no eran más que un vil engaño que causó la muerte de muchos incautos, confiados e inocentes.
El agónico vía crucis hacia la muerte de Cayetano Roldán comenzó el mismo 18 de julio cuando fue detenido en el Ayuntamiento, siendo encerrado allí mismo. Los tres hijos de Cayetano Roldán fueron encerrados al igual que su padre en la prisión del Ayuntamiento acusados de pertenencia a la masonería (principal fundamento en esos momentos para acabar con una persona). A las claras del alba fueron sacados los tres hijos junto con cinco inocentes más, llevándolos hasta Puerto Real y en el pie del Pino Gordo en las Canteras fueron fusilados. Los tres hermanos morirían abrazados.
Cayetano Roldan seguía encarcelado sin conocer la suerte que habían corrido sus hijos y la de muchos otros isleños, que al igual que los hijos de Cayetano Roldan serían asesinados en los primeros meses del alzamiento.

El 28 de octubre de 1936 fue el día elegido por lo verdugos para acabar con la vida de Cayetano Roldan Moreno, de 54 años, el alcalde legítimo de San Fernando, el último alcalde de la República en San Fernando. ¿Por qué tardaron tanto en asesinarlo? Fueron 112 días en los que lo mantuvieron en cautiverio. Podría ser debido al temor de que al enterarse la gente de la Isla se levantaran contra ese suceso y por eso se tardó más, para “apaciguar” a la gente y que no hubiese altercados. También podría ser porque aprovecharan su cautiverio para aplicarle tortura y sacarle así información. Lo cierto es que lo asesinaron finalmente de una forma vil y cobarde.
Moriría junto con seis personas más que venían del Penal de la Carraca, subiéndolo al camión a las seis de la mañana, llevándolo a su final, el paredón del cementerio. En sus último momentos se dirigiría a uno de sus verdugos, según cuenta Casado Montado:
“Me vas a quitar la vida a mi, que te saqué del vientre de tu madre. Bien, hacedlo, pero a mis hijos no tocarlos, por favor, que son inocentes. El verdugo maldito, le contestó con sorna inaudita, ¡pero si ya hemos matado a los tres! (…) una vez supo la muerte de sus hijos (…) dejó de sentir. (…). Anduvo erguido y digno hasta la pared esbozando una media sonrisa de resignación y le dirigió una mirada sin odio, tal vez de perdón, (…) a los asesinos(…)”.