Laicismo y “las mayorías”

Nos parece muy preocupante el discurso que pretende justificar el posicionamiento de un partido o de un gobierno junto a una confesión religiosa amparándose en “las mayorías”. Si bien “las mayorías” juegan un papel importantísimo en las democracias, también pueden jugar un papel contra éstas imponiendo sus ideas a las minorías.

En el tema de la religión el laicismo es una defensa frente a estos abusos e injusticias. Laicismo no es anticlericalismo. El anticlericalismo toma partido contra una, varias o todas las confesiones religiosas. El laicismo es todo lo contrario: propone la neutralidad del Estado frente a las religiones y, así, el Estado sólo quedaría como garante de la libertad de poder ejercer cualquier culto religioso libremente, interviniendo sólo para defender este derecho, no para vetarlo o promocionarlo.

Los nuevos partidos deben posicionarse: o apostar por el laicismo para profundizar en la democracia o bien, hacer como los viejos partidos mayoritarios y usar la religión para aumentar o fortalecer su poder.


Laicismo para una convivencia en igualdad: no más distinciones institucionales a entidades religiosas

Antes de desarrollar los argumentos con los que pretendemos exponer los motivos de nuestro rechazo a la concesión de cualquier tipo de distinción a una cofradía o entidad religiosa por parte de un ayuntamiento u otro tipo de institución pública y democrática, y a modo de prevención para evitar que el debate se encone en acusaciones sin fundamentos y estereotipadas, desde el Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla queremos dejar bien claro nuestro respeto absoluto hacia cualquier tipo de manifestación cultural o religiosa siempre y cuando ésta sea respetuosa con la democracia y los derechos humanos. Esto incluye nuestro respeto y, por qué no decirlo, también nuestro apoyo, a la Semana Santa y a quienes la hacen posible, ya que entendemos su gran valor patrimonial.

Dicho esto, como republicanos y demócratas, defendemos el laicismo como elemento indispensable para garantizar la convivencia y la igualdad de todos los ciudadanos entre ellos y ante las instituciones. El laicismo, por mucho que se haya pretendido vender así, no es ni de lejos un arma para usar indiscriminadamente contra las religiones y sus practicantes. Todo lo contrario. El laicismo es la garantía de que, independientemente de tus creencias y prácticas religiosas, ante el Estado y sus instituciones, tú y tu colectivo social sois tan iguales como otras personas y colectivos de creencias diferentes.

Que un ayuntamiento democrático, en un Estado aconfesional, actúe habitualmente favoreciendo a entidades religiosas de una confesión concreta, rompe esta garantía de igualdad entre los ciudadanos. Y, ¿cómo favorece a estas entidades religiosas? Pues desde las exenciones fiscales y subvenciones económicas de que disfrutan, pasando por la inmatriculación indiscriminada y libre de impuestos y control catastral, todo ello gracias al Concordato Iglesia – Estado, hasta la concesión de distinciones desde los ayuntamientos a las cofradías y hermandades.

Si echamos un vistazo rápido a la lista de distinciones concedidas a colectivos sociales de nuestra ciudad, La Isla de León, veremos que existe un agravio comparativo que favorece a las asociaciones religiosas y cofrades en detrimento de las asociaciones y colectivos laicos o sin vinculación con la Iglesia.