Laicismo para una convivencia en igualdad: no más distinciones institucionales a entidades religiosas

Antes de desarrollar los argumentos con los que pretendemos exponer los motivos de nuestro rechazo a la concesión de cualquier tipo de distinción a una cofradía o entidad religiosa por parte de un ayuntamiento u otro tipo de institución pública y democrática, y a modo de prevención para evitar que el debate se encone en acusaciones sin fundamentos y estereotipadas, desde el Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla queremos dejar bien claro nuestro respeto absoluto hacia cualquier tipo de manifestación cultural o religiosa siempre y cuando ésta sea respetuosa con la democracia y los derechos humanos. Esto incluye nuestro respeto y, por qué no decirlo, también nuestro apoyo, a la Semana Santa y a quienes la hacen posible, ya que entendemos su gran valor patrimonial.

Dicho esto, como republicanos y demócratas, defendemos el laicismo como elemento indispensable para garantizar la convivencia y la igualdad de todos los ciudadanos entre ellos y ante las instituciones. El laicismo, por mucho que se haya pretendido vender así, no es ni de lejos un arma para usar indiscriminadamente contra las religiones y sus practicantes. Todo lo contrario. El laicismo es la garantía de que, independientemente de tus creencias y prácticas religiosas, ante el Estado y sus instituciones, tú y tu colectivo social sois tan iguales como otras personas y colectivos de creencias diferentes.

Que un ayuntamiento democrático, en un Estado aconfesional, actúe habitualmente favoreciendo a entidades religiosas de una confesión concreta, rompe esta garantía de igualdad entre los ciudadanos. Y, ¿cómo favorece a estas entidades religiosas? Pues desde las exenciones fiscales y subvenciones económicas de que disfrutan, pasando por la inmatriculación indiscriminada y libre de impuestos y control catastral, todo ello gracias al Concordato Iglesia – Estado, hasta la concesión de distinciones desde los ayuntamientos a las cofradías y hermandades.

Si echamos un vistazo rápido a la lista de distinciones concedidas a colectivos sociales de nuestra ciudad, La Isla de León, veremos que existe un agravio comparativo que favorece a las asociaciones religiosas y cofrades en detrimento de las asociaciones y colectivos laicos o sin vinculación con la Iglesia.

Por otro lado, el argumento de la labor social de estas cofradías y hermandades, que no ponemos en duda, no se sostiene si revisamos las justificaciones llevadas a pleno. Tomamos como ejemplo la última, propuesta y concedida la popularmente conocida como “Hermandad del Huerto”. En esta moción se destaca “la defensa de los valores tradicionales y culturales que sirven de forma manifiesta a fomentar los intereses y la imagen de San Fernando, a través de una profunda devoción popular hacia la imagen titular de la Hermandad”.

Es importante que nos detengamos a analizar este fragmento que se usa como justificación para defender la distinción a esta entidad.

Cabría preguntarse, en primer lugar, de qué “valores tradicionales” habla. ¿Los valores que tradicionalmente ha defendido y defiende la Iglesia católica? ¿Valores como la defensa de la familia tradicional y el rechazo a las personas homosexuales? Curiosamente en el mismo pleno se aprobaba una moción para defender los derechos de los transexuales frente al discurso del odio del autobús del colectivo ultra Hazte Oír …

En la segunda parte de esta justificación se señala que esta labor de defensa de los valores y tradicionales y de fomento de la imagen de la ciudad se hace “a través de una profunda devoción popular hacia la imagen titular de la Hermandad”. Esta afirmación es claramente excluyente. Es excluyente porque presupone que todo el pueblo de La Isla es católico y cofrade. ¿Quieren entonces decir que católicos no cofrades, practicantes de otras ramas del cristianismo, seguidores de otras religiones, ateos y agnósticos no son “pueblo”? A esto nos referíamos con la necesidad de defender el laicismo: una institución democrática que se quiera definir como tal y que se afirme como garante de la igualdad y la convivencia de todos los ciudadanos no puede pretender imponer, ni siquiera discursivamente, una confesión a toda la ciudadanía.

Por eso no entendemos cómo el PSOE de La Isla, con su alcaldesa Patricia Cavada a la cabeza, quien a inicios de su mandato nos prometió que ella jamás participaría de un evento religioso que supusiera poner en duda la acofensionalidad del Ayuntamiento (una promesa incumplida más), ha podido apoyar esta moción. Y tampoco entendemos cómo los concejales de San Fernando Sí Se Puede, se han abstenido. Un partido que afirma día sí día también que están aquí para iniciar un proceso constituyente que impugne el régimen nacido de la Transición, ¿cómo se puede abstener en un tema que es un pilar de ese régimen que dicen pretenden eliminar? Sin laicismo, sin la exigencia de la separación Iglesia – Estado, no habrá ruptura con el régimen monárquico.

Para concluir, desde el Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla queremos insistir en que no hay mayor garante de la libertad y de la convivencia, de la democracia en definitiva, que el laicismo. Resumimos nuestra defensa del laicismo con estas palabras de Bruno Courcelle:

“El principio de laicismo así descrito tiene una traducción jurídica en la Constitución y en las leyes, pero no se limita a eso. Sus consecuencias son: 1) la libertad de pensamiento, expresión y culto, 2) la instauración de una enseñanza pública independiente de toda religión, 3) el rechazo al comunitarismo (que encierra a la gente en sus comunidades de origen), 4) la separación del estado y las religiones (porque éste da a las religiones un status de derecho privado, pero no las niega, ni las rechaza enviándolas a la clandestinidad), 5) la organización de servicios públicos de asistencia social y de salud”.

 

                                                                                  Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla


Laicismo y “las mayorías”

Laicismo y “las mayorías”

Nos parece muy preocupante el discurso que pretende justificar el posicionamiento de un partido o de un gobierno junto a una confesión religiosa amparándose en “las mayorías”. Si bien “las mayorías” juegan un papel importantísimo en las democracias, también pueden jugar un papel contra éstas imponiendo sus ideas a las minorías.

En el tema de la religión el laicismo es una defensa frente a estos abusos e injusticias. Laicismo no es anticlericalismo. El anticlericalismo toma partido contra una, varias o todas las confesiones religiosas. El laicismo es todo lo contrario: propone la neutralidad del Estado frente a las religiones y, así, el Estado sólo quedaría como garante de la libertad de poder ejercer cualquier culto religioso libremente, interviniendo sólo para defender este derecho, no para vetarlo o promocionarlo.

Los nuevos partidos deben posicionarse: o apostar por el laicismo para profundizar en la democracia o bien, hacer como los viejos partidos mayoritarios y usar la religión para aumentar o fortalecer su poder.