Carta a José Casado Montado (11 de marzo, 1923 -12 de agosto, 1994)

Hola tío, soy tu sobrina Amaluchi (así me conocen en el entorno familiar).

Desde que falleció mi padre, y hace cuatro años mi hermana, vamos mi madre y yo a vuestro pueblo, San Fernando, ya una hermosa ciudad. Mi madre con 88 años necesita esos días en su tierra que le cargan de energía y de vida. Las salinas, el viento, la luz y esas calles que tantos recuerdos le evocan cuando pasea por ellas.

Este año haremos un viaje extra, y obligado, la primera semana de abril. Te lo explico, tío Pepe. Es todo por tu obra escrita.

Mi madre cedió tu obra y todos los derechos al Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla y al PCE, partido que impulsaste en San Fernando tras tu jubilación, después de toda una vida fuera de España, trabajando y aprendiendo sin parar. Esa obra estaba dormida desde que en 1994 nos dejaste.

Tu hermana María tras tu muerte, terminó el proceso de edición y publicación de tu libro El Mangrullo, fue tu obra póstuma. Mi madre siguiendo su instinto familiar, moral, de vida y de sentimientos, firmó voluntariamente la cesión de esta obra. Ella actuó de buena fe, poniéndose en tu piel, en tu necesidad imperante de que todo el mundo conociera lo acaecido en tu pueblo y por ende, en tu vida. Ese era el fin de tu obra. Siempre lo decías.

Mi madre, al darle alas a tu obra para que volara, incurrió en un delito del que ella no era conocedora, o no se paró a pensarlo, en el momento en que tuvo la opción de donar tu obra. Parece que no es la única heredera de una obra NO legada. Debe haber muchos… Pero sólo una persona ha tenido a bien llevar a mi madre a los tribunales por incurrir en una ilegalidad, una nueva experiencia para una persona de 88 años, que jamás se ha visto en otra parecida.

Tu sobrina Carmen la ha denunciado. Se expresa en su denuncia la palabra “beneficios”. ¿Lo quiere para ella o para nadie? ¿Quizás sea por eso?

¡Diste tanto, material e inmaterial, a los tuyos en vida! Ahora tú y tu obra os merecéis volar libres, sin ataduras. Tú y tu obra os merecéis respeto, y poner en valor todo el trabajo, tiempo, salud, desgarro de tu alma… y también dinero para que tu obra se conociera. Y si alguien se tiene que beneficiar, si es que surgen beneficios de tu obra, que sean los que luchan por tus ideas, los que luchan por la Memoria Histórica, los que están actuando en la misma dirección en la que ibas tú. Ellos te podrán dar las alas más grandes para que tu vuelo sea majestuoso .

Más de veinte años manteniendo tu familia tu obra en el olvido. Ahora es tiempo para que renazcas y vueles.

Todo mi cariño para ti, tío Pepe, de tu Amaluchi

Amalia Vicedo Casado


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